¿Te afectará el coronavirus desde el punto de vista psicológico?

Todos vamos a estar afectados psicológicamente de una manera u otra por las medidas adoptadas para controlar la pandemia, medidas que son necesarias para evitar un mal mayor, por lo que estamos ante una “causa mayor”: seguir vivos.

Las consecuencias serán directas e indirectas: directas, es pasar la enfermedad, pasar por la pérdida de un ser querido, etc.,  e indirectas son aquellas que se derivan de las medidas profilácticas, como el confinamiento, etc.

En un primer momento, mucho de estos trastornos psicológicos pueden ser resueltos en Atención Primaria con la ayuda de los psicofármacos, pero hay que destacar que estos medicamentos influyen (como mejora o empeoramiento) en nuestro estado anímico, y nos pueden ayudar a estar mejor preparados para recibir ayuda psicológica, coadyuvando con la recuperación del paciente, pero tomarlos sin la ayuda psicológica nos pueden crear adicción, aumentando el trastorno psicológico e introduciéndonos en un bucle que muchas veces es de por vida.

Por otra parte, sentirnos mal emocional y psicológicamente, y confiar en que pasará, puede llevarnos a un cuadro crónico, por ello, es recomendable pedir siempre ayuda. 

A continuación te enumero y te explico algunos de los trastornos psicológicos que nos podemos encontrar; no podemos estar seguros de que éstos serán los únicos, ya que desconocemos la evolución final de la pandemia, pero sí nos pueden servir de referencia, ya sea para ti, o para cualquier ser querido o amigo que pueda encontrarse en un cuadro clínico semejante. Si en tu caso tienes alguna duda no dejes de hacérmela llegar haciendo clic en el botón “Dudas”. 

DUELO

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Las personas que han perdido a sus seres queridos en medio de esta pandemia se encuentran ante una muerte no anunciada, es decir, no había una enfermedad previa; si a eso le sumamos, que no pudieron acompañar a su familiar en sus últimos momentos y, ni tan siquiera en muchos casos, no pudieron ir a sus ritos funerarios inmediatos, muchas de estas personas van a necesitar ayuda psicológica para poder, no sólo pasar el duelo, sino también dar respuestas a muchas de las preguntas y culpas que se les pueda generar.

Un duelo mal gestionado puede llevarnos a una pérdida de salud irrecuperable, sin contar la afectación que puede producir en la convivencia con su entorno más próximo.

Por ello, es muy importante ante una evidente mala gestión de estas emociones adicionales al duelo, o ante la mala gestión del mismo duelo, pedir ayuda.

DEPRESION

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El deseo de recuperar el statu quo , es decir, volver a nuestra vida de antes del coronavirus, es lo que todos queremos: abrazarnos, vernos sonreír (sin mascarilla), seguir con nuestro trabajo, continuar con nuestro proyecto de vida, o sea, continuar con nuestra vida tal y como la habíamos dejado antes del confinamiento. 

Sin embargo, muchas personas no están capacitadas emocionalmente para aceptar la “nueva normalidad” y terminan en depresión, la cual puede tener diferentes grados, desde una depresión leve, por la que pasa la mayoría, hasta una depresión mayor. La tristeza, la melancolía, la pereza, etc. son elementos de la antesala de la depresión. 

Es muy fácil caer en una depresión, la mayoria de la población la ha tenido en mayor o menor grado, pero el no saberla gestionar y no pedir ayuda hace de este estado de ánimo un cuadro crónico.

ANSIEDAD POR INVISIBILIDAD

La ansiedad, debido a las consecuencias de la pandemia, se puede manifestar por miedo al futuro, o por no ser capaces de reconocer el peligro. 

Cuando salimos a la calle, por un lado, no podemos ver el peligro, ya que éste es microscópico y, por otro lado, no podemos identificar al posible agresor, porque la parte de la cara que nos brinda más información se encuentra tapada por la mascarilla. Este “miedo” puede que se perciba de manera consciente o inconsciente; cuando es inconsciente no sabemos identificarlo, ya que sentimos esa ansiedad y muchas veces no sabemos el porqué nos sentimos mal. 

SINDROME DE LA CABAÑA

La parte buena del confinamiento es la seguridad y, aunque la cuarentena termine, puede que tengamos dificultad para salir de nuestro domicilio, debido al miedo que nos produce un posible contagio mientras no exista vacuna. 

La opción de “me quedo en casa” es totalmente libre, pero no lo es si percibimos que, en realidad, no es nuestro deseo. En ese caso, tenemos un problema que nos puede arrastrar a un estado de ansiedad. 

Hay que destacar que esta conducta es completamente nueva y exclusiva de la pandemia del coronavirus, con lo cual es un mecanismo de defensa, en muchos casos.  

AGORAFOBIA

Este estado es la cronicidad de los dos estados anteriores: la depresión y la ansiedad, por ello, debemos observarlos y no perderle cuidados. 

Al principio, sentimos la necesidad de regresar rápido a casa; a partir de ahí, la distancia recorrida será una garantía de nuestra seguridad, pero a medida que pasa el tiempo la distancia recorrida será mucho más corta, hasta que decidimos no salir de casa. Es importante observar con objetividad estos síntomas y pedir ayuda antes que no podamos ni salir a consulta.

ANSIEDAD POR AUTOCONCEPTO

Reconocernos a nosotros mismos y a nuestros semejantes es la base de la civilización.

La parte inferior de nuestro rostro es la que nos da la visibilidad social e influye en nuestro autoconcepto (cómo nos vemos y cómo queremos que nos vean). Si llevamos mascarillas, este factor de socialización se ve afectado y nos coloca en una situación para la que no estamos preparados.

De forma inconsciente podemos saber, por el rostro, el estado de ánimo y las intenciones de una persona; si no tenemos esa información podemos desarrollar ansiedad, ya que tenemos que imaginar el estado emocional y la intencionalidad del individuo.

ANSIEDAD POR AUTOESTIMA

No son pocas las personas que utilizan una parte de su cuerpo como su carta de presentación, pero en especial los que utilizan la cara se les hace muy cuesta arriba no mostrar su personalidad a través de su rostro. Muchas personas utilizan pinturas, barba, bigote, sombra, colorete, etc., para personalizar su ser y el no poder mostrarlo a los demás puede que les haga bajar su autoestima y poco a poco caminar hacia un estado de ansiedad. 

Es por ello que es imprescindible poder aceptar nuestra “nueva normalidad”, de manera que podamos gestionar de una forma correcta esta limitación, que será temporal. 

CONFLICTOS DE CONVIVENCIA

Si la convivencia es complicada en algunos hogares, peor es cuando tenemos que permanecer, sin alternativa alguna, confinados.

Muchas son las personas que no pueden gestionar de manera correcta este problema y otras muchas se les hace más difícil, cuando descubren que la persona con la que conviven no es la que percibían antes del confinamiento y han distorsionado la realidad, al no darse cuenta bajo qué condiciones han estado.

Tanto tiempo para pensar hace que caigamos en bucles, con pensamientos intrusivos, repetitivos, y que nuestra conducta manifiesta en el hogar se vea distorsionada, para el desconcierto de las personas con quien compartimos nuestra casa.

TELETRABAJO = DISCIPLINA

La gran mayoría estamos deseosos de tener teletrabajo en casa pero:¿estamos preparados para teletrabajar? 

Si la disciplina en el trabajo es algo indiscutible, en el teletrabajo esta cualidad se hace imprescindible, ya que todo no vale; si pierdes la higiene, el arreglarte, el compartir, el respetar los horarios, etc., el teletrabajo te puede convertir en el ordenador de tu ordenador.

Si no tomas cuidado puedes perder toda tu autoestima, el autoconcepto de ti mismo y tu autorrealización: el levantarte y preparte para ir al trabajo, te preparaba para ello; el regresar a casa, te preparaba para el descanso o la actividad extralaboral.  Pero el no tener bien marcadas estas rutinas puede traer consecuencias graves para nuestra salud emocional.